DERMATOCOSMÉTICA. POST 1. Mini guía de cómo no liarla parda con el cuidado de la piel
Con quince o dieciséis años visité por primera vez al dermatólogo porque me notaba la piel fatal, tremendamente grasienta y con tendencia acneica. Me insistieron en que tenía que seguir una limpieza facial diaria, que sería la base de cualquier tratamiento. Me recomendaron un set de principiante, con su limpiador, exfoliante y protector solar. La broma le costó a mi madre aproximadamente 90 euros porque siendo sincera, me limpiaba la cara cuando me acordaba y nunca me ponía el protector solar al dejarme la piel con una textura demasiado aceitosa. Desistí a las pocas semanas porque no notaba cambios e invertir casi 100 euros cada dos meses me suponía un gasto descomunal para los resultados obtenidos. Después de informarme como una obsesa y tener un poco de idea del tema, creo que el gran error que cometieron conmigo es que no me informaron bien sobre otras alternativas más económicas y sobre lo que tendría que esperar acerca del cuidado facial. Desde luego, la limpieza facial...